Mi Filosofía Artística

Mi filosofía artística

La belleza de lo real está en sus diferencias.

Esta es una de las ideas que mejor define mi manera de entender el arte Reborn.

Siempre me ha fascinado la complejidad de la piel humana, especialmente la de los recién nacidos. Sus transparencias, cambios de tonalidad, pequeñas imperfecciones, marcas y particularidades son una fuente constante de inspiración para mí.

En mis creaciones no persigo una imagen idealizada de la infancia ni considero que un bebé deba tener una piel perfecta para resultar hermoso.

Me encanta trabajar con bebés no normativos. Siento una especial fascinación por representar características físicas y condiciones cutáneas que se alejan de los estándares estéticos convencionales y que, a menudo, están poco representadas en el arte Reborn.

Disfruto especialmente recreando pieles con descamación neonatal, erupciones cutáneas, dermatitis, pequeñas manchas, marcas de nacimiento, variaciones de pigmentación y otras particularidades que forman parte de la diversidad humana.

También me apasiona explorar diferentes tonos de piel, orígenes étnicos y rasgos físicos, así como condiciones poco habituales en las representaciones artísticas de recién nacidos.

No se trata de añadir imperfecciones por añadirlas, sino de observar, estudiar y comprender cómo se manifiestan estas características en la realidad para poder interpretarlas artísticamente con respeto y sensibilidad.

Para mí, el realismo no consiste únicamente en reproducir una apariencia, sino en representar la diversidad de la vida sin necesidad de idealizarla.

Mi proceso artístico se construye mediante numerosas capas de pintura, marmoleados, matices, transparencias y pequeños detalles que, en conjunto, aportan profundidad y naturalidad a la piel.

Presto especial atención a las transiciones de color, los capilares, las zonas de mayor vascularización y las texturas cutáneas. Me gusta que cada elemento tenga una razón de ser y contribuya a la coherencia visual de la pieza.

La implantación del cabello también forma parte esencial de este proceso. Trabajo cuidadosamente su dirección, distribución y tonalidad, buscando un resultado natural y acorde con las características de cada bebé.

No pretendo que todas mis creaciones respondan a un mismo patrón. Algunas presentan una apariencia delicada y sutil; otras muestran características cutáneas mucho más marcadas, y otras me permiten explorar interpretaciones artísticas diferentes.

Cada escultura me ofrece una nueva oportunidad de experimentar, aprender y superar mis propios límites.

Creo que la diversidad merece ser representada también en el arte, y que aquello que nos hace diferentes no debería ocultarse, sino reconocerse como parte de nuestra identidad.

Por eso, a través de Reborn’s Land, quiero crear bebés con personalidad propia, capaces de despertar emociones y de mostrar que el realismo y la belleza pueden encontrarse también en lo imperfecto, lo inusual y lo no normativo.

Porque, para mí, ninguna piel necesita ser perfecta para ser extraordinaria.